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ETS, la importancia de realizarse un análisis para comprobar tu salud

Las ETS (enfermedades de transmisión sexual) son infecciones que pueden afectar tanto a mujeres como hombres independientemente de su edad y condición sexual. Las personas que mantienen relaciones sexuales sin protección o consumen drogas por vía intravenosa tienen más posibilidades de contraerlas.

Aunque la mayoría de ellas afectan a ambos sexos, los problemas de salud que conllevan pueden ser más graves en las mujeres. Además, una mujer con una ETS puede transmitírsela a sus hijos durante la gestación, el parto o la lactancia.

Diagnosticarlas de forma precoz con análisis clínicos es vital para impedir su propagación. A pesar de que algunas puedan curarse con tratamientos de manera sencilla, es esencial ponerse en manos de un especialista cuanto antes, para evitar posibles complicaciones.

Los principales causantes de las ETS

Las enfermedades de transmisión sexual son producidas por bacterias, virus y parásitos que pueden afectar a diferentes partes del cuerpo.

Los parásitos y las bacterias son los causantes del mayor número de ETS. Infecciones como la clamidia, la sífilis y la gonorrea son provocadas por estos microorganismos. Estas enfermedades venéreas se pueden tratar y curar con antibióticos. Aunque cada vez más, la aparición de cepas resistentes a dichos fármacos puede dificultar o llegar a impedir su tratamiento.

Algunos de los virus que causan ETS son el VIH (virus de la inmunodeficiencia humana), el VPH (virus del papiloma humano), los virus del herpes simple (HSV1 y HSV2) y los de las hepatitis (A, B y C). Generalmente las infecciones virales persisten de por vida, ya que son incurables. No obstante, gracias a los avances científicos, existen tratamientos para controlar y paliar los efectos de las mismas.

¿Qué provocan las enfermedades de transmisión sexual?

Algunas ETS como la sífilis y el herpes pueden llegar a multiplicar por tres el riesgo de contraer el VIH y por tanto el SIDA. Si bien es cierto que el impacto del VIH ha disminuido especialmente en occidente, no se puede dar la batalla por vencida. Sus efectos pueden no notarse incluso en una década y detectarlo a tiempo es realmente importante. Esto se debe a que puede tratarse con retrovirales, que serán más efectivos cuanto más precoz sea el diagnóstico.

Como hemos comentado las ETS pueden ser especialmente agresivas para las mujeres, sobre todo si están embarazadas. Las enfermedades venéreas en mujeres en periodo de gestación pueden provocar aborto, muerte neonatal y parto prematuro. Además, el bebé podría nacer con deformidades congénitas y/o contraer la enfermedad.

La sífilis durante el embarazo es especialmente peligrosa. Esta ETS provoca 305.000 muertes del feto y 215.000 casos de bebés en peligro de muerte por enfermedad congénita, insuficiencia ponderal o nacimiento prematuro.

Por su lado, las ETS causadas por el virus VPH provocan hasta 528.000 casos de cáncer de útero al año, que afortunadamente se podrían prevenir con vacunas.

Cabe añadir que infecciones como la clamidia y la gonorrea son las principales causantes de enfermedades inflamatorias en la pelvis, que podrían traducirse en problemas de fertilidad.

Al igual que en el caso del SIDA, muchas otras enfermedades de transmisión sexual actúan en silencio, sin presentar síntomas. Aún así, existen una serie de indicios que podrían alertar de la posibilidad de haberlas contraído, como son: aumento del flujo vaginal, dolores abdominales y úlceras genitales.

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ETS: transmisión, prevención y detección

Indudablemente las relaciones sexuales son la principal vía de transmisión de las ETS. Dichas infecciones se pueden contagiar a través de sexo vaginal, anal y oral sin protección. Además, también pueden contraerse por otras prácticas, que muchas veces no son consideradas de riesgo, como el contacto genital o los besos.

No obstante, estas infecciones no solo se propagan por contacto sexual, puesto que se pueden contagiar por otras vías como una transfusión sanguínea. Además, como hemos comentado, algunas ETS como la clamidia, la gonorrea, la sífilis, la hepatitis B y el VIH pueden transmitirse de madre a hijo.

La mejor forma de luchar contra las enfermedades de transmisión sexual es la prevención. Aunque no elimina 100% el riesgo de adquirirlas, es muy importante usar preservativos correctamente, ya que reduce enormemente las posibilidades de contagio. El preservativo resulta muy útil para evitar la propagación de enfermedades venéreas transmitidas por fluidos como la gonorrea, la clamidia y el VIH. Sin embargo, no es suficiente protección ante infecciones como el herpes y la sífilis, que se pueden contagiar por el contacto piel a piel.

Muchas veces estas enfermedades no presentan síntomas evidentes, lo cual facilita la transmisión por desconocimiento a parejas sexuales sanas. Además, permite que la infección progrese silenciosamente y por tanto se puedan producir complicaciones graves e incluso irreversibles. Y todo ello sin ser consciente de padecer una ETS.

Por eso es muy importante obtener un diagnóstico precoz para evitar contagios, quedarte 100% tranquilo o someterte a los tratamientos necesarios para evitar complicaciones. Ante la sospecha de poder haberte contagiado, es primordial que contactes con un médico y le solicites analíticas para comprobarlo.

En el laboratorio de análisis clínicos de Clínica Indautxu podemos asesorarte y realizarte todo tipo de pruebas. Gracias a las mismas es posible descartar o detectar de forma precoz las ETS.

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